Hace unas semanas, el papá de V. estuvo de viaje por cuestiones laborales. Una de las premisas que tengo para que la dieta sea realmente efectiva y poder ver resultados en V. es hacer todo casero. Como conté en otro artículo, únicamente compramos materias primas aptas y con eso elaboramos todas las comidas. Habíamos preparado suficientes provisiones para que yo pueda sobrevivir realizando la dieta esos días en que él iba a estar ausente.
Suena exagerado pero (las mamás coincidirán conmigo en esto) con el gurrumín se dificulta ponerse a cocinar largo y tendido. Ni hablar de hacer mandados con el clima horrible que tuvimos en Rosario las semanas anteriores. Mi idea era permanecer en la cueva con el cachorro durante la mayor parte de esos días.
Entre las cosas que había comprado en la verdulería, se hallaban dos kilos de manzanas. Debo decir que la manzana no es mi fruta favorita, pero sí me encanta en preparaciones dulces. Las tortas de manzanas son mis favoritas, si hablamos de pastelería sencilla y exitosa. Esa que le gusta a casi todos.
Encerrada en casa, con lluvia, mucho frío y dos kilos de manzanas en la frutera...salió la Sharlotka que ven en la foto.
Es una torta de manzanas rusa que conocí en el blog de Nati Kiako. Le hice unas pequeñas modificaciones a su receta para poder prepararla con los productos aptos que tenía en casa. Es rápida (lo que más tiempo me llevó fue pelar y cortar las manzanas) y fácil. Sólo debemos prestar mucha atención al batido de huevos y azúcar, lograr el punto para que salga esponjosa.
Vas a necesitar:
7 manzanas chicas (o 5 grandes),
3 huevos,
1/2 taza de azúcar,
Pizca de sal,
1 taza de harina de arroz,
Canela a gusto (yo le puse una cucharada generosa porque me encanta),
Extracto de vainilla (opcional, a mí se me había terminado así que no usé).
Primero, pelás las manzanas y las trozás como te guste más: en láminas o en cubos. Yo corté cubos y algunos trozos más grandes e irregulares. Luego, las ponés en un bowl y agregás la canela. Revolvés para que se distribuya bien por todas las manzanas.
Luego, colocás papel manteca en el fondo del molde en el que la vas a hacer (en mi caso, usé una budinera grande). Volcás allí las manzanas y las acomodás para que queden parejas.
A continuación, batís en un bowl los huevos; les agregás el azúcar y la sal (si vas a saborizar con vainilla, la sumás al batido ahora). Seguís batiendo y batiendo hasta que la mezcla se vuelva muy espumosa y cambie el color: se ponga más pálida. Podés hacerlo a mano o con batidora a velocidad baja. Este paso lleva un buen rato pero, como dije, es la clave para que quede esponjosa.
Una vez que alcanzás el punto del batido, no seguís usando el batidor para el siguiente paso. Vas a usar una cuchara o espátula. Agregás de a poco la harina, integrando con movimientos envolventes y suaves.
Cuando la mezcla ya está lista la volcás sobre las manzanas. Movés un poco el molde para que la pasta se cuele entre los trozos de manzana. Atención: no golpees fuerte el molde porque le sacás aire al batido (y tirás por la borda todo el trabajo previo).
Antes de meter la torta en el horno, espolvoreala con un poco de azúcar.
Lleva alrededor de 45/60 minutos de horneado, depende del horno.
ACLARACIONES:
*Podés usar manzanas rojas o verdes. Yo usé rojas porque eran las que tenía en ese momento, pero tradicionalmente se usan las verdes para pastelería.
*Lo mismo con la harina: la de arroz es la opción sin gluten; puede ser integral o 0000 también.
*Para endulzar podés poner azúcar mascabo o el endulzante que utilices habitualmente.
Espero que puedan hacerla, ¡acá fue un éxito!


Fabulosa, quiero probar!!!!
ResponderBorrarCocine Manita! Saque a paseo su repostera oculta! Yo la voy a hacer cuando el termómetro baje de 20. Gracias Viole! Un boom!
ResponderBorrarVamos a probar de hacerla!
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