Como ya conté en un posteo anterior, apenas nos dijo la doctora de V. que yo debía hacer dieta de exclusión, nos preocupamos bastante porque no sabíamos cómo empezar.
A medida que pasaron los días fuimos aprendiendo algunas cosas (y reaprendiendo otras) para poder comer rico, variado y apto sin trastabillar en el intento.
No es que sea algo tan difícil, pero tampoco es tan sencillo. Cambiar el chip de los hábitos alimenticios es perturbador para todos. Se plantean escollos (no conseguir productos aptos, por ejemplo), surgen dudas, salen mal los experimentos culinarios que se intentan. Para nosotros toda la situación traía aparejada la responsabilidad de cumplir a rajatabla con la dieta para que el gurrumín mejorara y saliera del cuadro alérgico que estaba padeciendo hacía semanas.
En este posteo queremos compartir algunos "tips salvadores" que aprendimos en estas casi ocho semanas de dieta que llevamos.
El freezer como aliado
Todo lo que se pueda hacer en cantidad y freezar en porciones...bienvenido. Como no podemos recurrir a un delivery o a comida procesada, cuando se nos hace tarde o estamos muy cansados, tener algo a mano que no necesite más que una calentada o una cocción rápida nos salva la vida. Algunas ideas: caldo, milanesas, panes variados, verduras... (ya subiremos algunos artículos con más pautas sobre este tema).
Menú semanal
Planificar las comidas de toda la semana fue una de las primeras cosas que hicimos y lo que más nos ayudó a organizarnos.
No necesariamente tiene que estar estipulado el menú día por día. Nosotros en un principio hicimos una lista de todas las comidas aptas que se nos ocurrieron. Y después íbamos eligiendo y haciendo los mandados necesarios.
Obviamente seguimos usando la lista inicial, y la vamos ampliando a medida que aparecen nuevas ideas y recetas.
Lista de compras con direcciones
Anotar semanalmente lo que hace falta reponer en la alacena y en la heladera. Para algunos productos específicos conviene agregar el lugar donde los conseguimos; de esa manera podés armar un itinerario de compras.
Nosotros generalmente hacemos las compras durante el fin de semana (viernes y sábado) y ya nos organizamos para la semana siguiente. De paso, aprovechamos esos días en casa para preparar y congelar cosas para agilizar las comidas de la semana.
A medida que pasaron los días fuimos aprendiendo algunas cosas (y reaprendiendo otras) para poder comer rico, variado y apto sin trastabillar en el intento.
No es que sea algo tan difícil, pero tampoco es tan sencillo. Cambiar el chip de los hábitos alimenticios es perturbador para todos. Se plantean escollos (no conseguir productos aptos, por ejemplo), surgen dudas, salen mal los experimentos culinarios que se intentan. Para nosotros toda la situación traía aparejada la responsabilidad de cumplir a rajatabla con la dieta para que el gurrumín mejorara y saliera del cuadro alérgico que estaba padeciendo hacía semanas.
En este posteo queremos compartir algunos "tips salvadores" que aprendimos en estas casi ocho semanas de dieta que llevamos.
El freezer como aliado
Todo lo que se pueda hacer en cantidad y freezar en porciones...bienvenido. Como no podemos recurrir a un delivery o a comida procesada, cuando se nos hace tarde o estamos muy cansados, tener algo a mano que no necesite más que una calentada o una cocción rápida nos salva la vida. Algunas ideas: caldo, milanesas, panes variados, verduras... (ya subiremos algunos artículos con más pautas sobre este tema).
Menú semanal
Planificar las comidas de toda la semana fue una de las primeras cosas que hicimos y lo que más nos ayudó a organizarnos.
No necesariamente tiene que estar estipulado el menú día por día. Nosotros en un principio hicimos una lista de todas las comidas aptas que se nos ocurrieron. Y después íbamos eligiendo y haciendo los mandados necesarios.
Obviamente seguimos usando la lista inicial, y la vamos ampliando a medida que aparecen nuevas ideas y recetas.
Lista de compras con direcciones
Anotar semanalmente lo que hace falta reponer en la alacena y en la heladera. Para algunos productos específicos conviene agregar el lugar donde los conseguimos; de esa manera podés armar un itinerario de compras.
Nosotros generalmente hacemos las compras durante el fin de semana (viernes y sábado) y ya nos organizamos para la semana siguiente. De paso, aprovechamos esos días en casa para preparar y congelar cosas para agilizar las comidas de la semana.
Investigación y experimentación
Una vez agotado el menú básico inicial (los platos que pudimos rescatar como aptos de nuestra alimentación pre-dieta) empezamos a descubrir lo limitados que estábamos, ya no por la dieta, sino por la rutina y el desconocimiento. ¿Cómo uso este ingrediente? ¿Con qué condimento combina esta verdura? ¿Qué otras harinas, además de la de trigo, puedo usar y de qué manera?
Los recetarios de mi abuela Lilly, de mi tía Sara y el que yo misma había armado durante años, nos salvaron la vida (o la hora de la comida, que a veces son tan semejantes, cuando sentarse a la mesa equivale al encuentro familiar diario). Les saqué el polvo y empecé a probar reemplazos y variaciones.
También Internet nos ayudó, fundamentalmente los grupos de Facebook sobre APLV, donde encontramos recetas y apoyo.
Poco a poco, iré subiendo las recetas que fuimos recolectando, las que fuimos adaptando y las que fuimos creando.
Como verán, las palabras-clave son ORGANIZACIÓN e INVENTIVA. Y mucho amor, que siempre viene bien y alimenta.
Esperamos que les sirvan estos tips. ¿Nos cuentan qué otros ítems salvadores pusieron ustedes en práctica?
Pronto otro artículo; ya se vienen muchas, muchas recetas.

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